Conocimiento y Cultura

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Nacer de Nuevo Comercialmente

Para  las vacaciones de la semana santa, en una de las procesiones vi a un profesional que en una panadera o cesto, vendía emparedados, una persona que frisaba entre los 35 o 40 años de edad, me impresiono mucho y mi mente circunvaló y dio muchas vueltas. Por la naturaleza de mis ocupaciones puedo consultar a micros, pequeñas y medianas empresas  y en estas  es donde está la productividad del país. Y alguna propiedad me da opinar Cada pequeño comerciante en muchos casos se auxilia de algún pariente que le ayuda y este a su vez se vuelve un empleado indirecto. Las micro, pequeñas y medianas empresas son la principal fuente de empleo en El Salvador. Es bueno que se capaciten y se den cursos de administración ya que estos negocios representan más el 90 % de las empresas del país donde hay más de 150.000 establecimientos y son los que dinamizan la economía. Muchas pero muchas empresas quieren continuar trabajando pero han caído en mora con sus obligaciones crediticias y esa preocupación les resta productividad, más sus colaterales de su salud diabetes, hipertensión, otros queriendo atentar contra su propia integridad personal por la falta de capacidad en poder solventar sus compromisos, estas son algunas de las situaciones que están sufriendo algunos comerciantes debido a la crisis. Una recomendación sería que el gobierno busque refinanciar esas obligaciones y aliviar esa incertidumbre y poder arrancar de nuevo.  Hay gestiones en la asamblea legislativa,  pero como que va para largo. Cada vez que se cierra una pequeña empresa su repercusión nos afecta a todos. Soy un tozudo optimista y se está a tiempo de salvar las empresas ya existentes,   hay que estar embebido en el comercio para empáticamente sentir las necesidades de los comerciantes y no confundir lo teórico, con lo vital y práctico. La virtud del salvadoreño es incombustible a pesar de los inconvenientes sigue trabajando. Sino se pueden crear los 100.000 empleos hay que tratar de conservar los que se tienen, en cada micro empresa hay un empleo. Los países que tienen este mismo problema es que se descuidaron de sus empresas y hay ejemplos. Hay un adagio muy bonito” es necesario nacer de nuevo” Los salvadoreños también necesitamos nacer de nuevo comercialmente y sin temores. Se  pueden traer   modelos de crecimientos  importados, pero la realidad salvadoreña es otra. Hay que  parar de construir edificios, excepto los que sean más necesarios e importantes y apostarles a las empresas en estos momentos el país necesita productividad. Sin el ánimo de ser pesimista, sin esgrimir una aviesa negatividad y en un lenguaje popular la cosa no está chiche. Hay que ponerle mucha  atención al clamor de un pueblo. Hay muchos movimientos de la población que no son muy concordantes en su forma de hablar y de gesticular, hay crispación y desaliento y esos visos pueden traer una repercusión grave Ya tuvimos presidentes, de la paz, del desarrollo, del progreso, de la gente y ahora tenemos que  recordar al presidente que salvo a las empresas. Se sabe que el gobierno está haciendo un denodado esfuerzo y es plausible y laudable por salir adelante pero se requiere que se  acelere, antes que se vuelva laberíntico. En estos momentos que vive nuestro querido El Salvador, el  tiempo no puede esperar al tiempo. Son las dos de la mañana de un día martes y estoy terminando esta nota de opinión con una desesperada esperanza y fortaleza que Dios nos va a dar a los salvadoreños la oportunidad de  nacer de nuevo comercialmente.

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